La ración mínima de supervivencia para un búnker familiar se calcula en 2000 kcal diarias por adulto y unas 1200-1500 kcal por niño, priorizando alimentos de rotación térmica que no dependan de la red eléctrica. Para un refugio estándar de 4 personas, necesitas un stock de 30 días basado en proteínas deshidratadas, carbohidratos complejos y un mínimo de 4 litros de agua por persona/día, almacenados bajo un sistema de rotación FIFO (First In, First Out) para evitar caducidades.
El miedo real que sientes al abrir la despensa tras las noticias
Te entiendo perfectamente. Ves las imágenes de la última DANA en el telediario, miras a tus hijos cenando y, de reojo, echas un vistazo a la despensa de la cocina. ¿Cuánto aguantaríais si el mundo de fuera se detiene tres semanas? ¿Tres días? La mayoría de las familias en Madrid o Valencia no tienen víveres ni para 72 horas de aislamiento real.
Ese nudo en el estómago no es paranoia; es instinto. Pero aquí viene el error técnico: comprar 40 botes de fabada y 10 packs de leche no es un plan de supervivencia. En un entorno de confinamiento en búnker, con un sistema de filtrado de aire NBC (Nuclear, Biológico, Químico) funcionando, el metabolismo cambia. La humedad aumenta, el estrés dispara el cortisol y la digestión se vuelve pesada. No puedes alimentar a un niño de 6 años con latas de conserva cargadas de sodio durante dos semanas sin que acabe con una deshidratación o una crisis de ansiedad por el cambio de dieta.
Encierro por contaminación química o humo de incendio forestal
Imagina que no puedes salir porque el aire exterior es tóxico. Tienes tu purificador de aire con filtros HEPA H14 zumbando suavemente. El ambiente está seco. Si cocinas algo que suelte mucho vapor, saturas los filtros de carbón activado antes de tiempo. Necesitas comida que requiera mínima manipulación térmica. Aquí es donde los padres primerizos fallan: intentan cocinar pasta como si estuvieran en una acampada, aumentando la humedad relativa del búnker por encima del 70%, lo que favorece la aparición de hongos en las juntas de estanqueidad.
El factor psicológico del «confort food» con niños
Si hay un terremoto de 5.2 y nos metemos en el refugio, tus hijos van a estar aterrados. Si encima les das una papilla fría de color extraño, el colapso emocional está garantizado. Mi experiencia construyendo refugios me dice que la psicología del búnker empieza por la boca. Necesitas alimentos que crujan, que tengan colores familiares y que sepan a «casa». No es solo nutrición; es mantener el sistema nervioso central bajo control mientras fuera las réplicas siguen moviendo la losa de cimentación armada.
Nutrición para un búnker de alta resistencia
Cuando diseño un búnker, el espacio para el almacén de vida se calcula según el volumen de aire desplazado. No podemos meter comida a lo loco. Usamos una jerarquía de alimentos basada en la densidad calórica y la vida útil real (no la que pone en el súper, sino la técnica).
- Alimentos Liofilizados (Freeze-Dried): Es la tecnología espacial aplicada al sótano. Duran 25 años. Pesan poco. Mantienen el 97% de los nutrientes. Solo necesitan agua caliente.
- MRE (Meals Ready to Eat): Raciones militares de alta resistencia. Vienen con calentadores químicos sin llama. Ideales si el sistema de extracción de humos está operando en modo ahorro de energía.
- Stock de emergencia hídrica: El agua no solo se bebe. Se usa para rehidratar. Yo siempre calculo 1 litro extra por niño solo para higiene rápida. Un niño sucio en un espacio cerrado de 12m² es un foco de infecciones rápido.
¿Te has parado a pensar qué pasaría si el agua de red se corta y tu depósito de reserva no tiene un sistema de desinfección por luz ultravioleta (UV-C)? La comida más cara del mundo no sirve de nada si el agua tiene bacterias.
Tabla de capacidades: ¿Cuánto espacio ocupa la comida de tu familia?
Para que te hagas una idea técnica de lo que necesitamos proyectar en los planos de tu refugio según el número de personas:
| Miembros Familia | Días de autonomía | Volumen Almacén (m³) | Agua total (Litros) | Kcal totales estocadas |
|---|---|---|---|---|
| 2 Adultos | 30 | 1.5 | 240 | 120.000 |
| 2 Adultos + 1 Niño | 30 | 2.2 | 360 | 165.000 |
| 2 Adultos + 2 Niños | 30 | 3.0 | 480 | 210.000 |
| + Mascota (Perro 20kg) | 30 | +0.4 | +60 | +30.000 |
Lo que las webs de preppers no te cuentan
Olvídate de las listas de Amazon de «kit de supervivencia». Como ingeniera, yo miro la biocompatibilidad de los materiales y la logística familiar real. Aquí tienes lo que de verdad importa cuando la puerta blindada se cierra:
- Leche en polvo de grado pediátrico: Aunque tus hijos ya beban leche normal, la de grado pediátrico tiene un refuerzo de vitaminas que compensa la falta de luz solar (vitamina D) durante el encierro.
- Multivitamínicos masticables: En un búnker, la dieta suele ser deficiente en fibra y frescos. El escorbuto no es algo del siglo XVIII; aparece en confinamientos prolongados si solo comes arroz y pasta.
- El kit de las mascotas: Los perros sufren estrés acústico por las vibraciones del suelo. Necesitas comida húmeda (aporta hidratación extra) y snacks que les obliguen a masticar mucho para liberar endorfinas.
- Especias y condimentos: Parece una tontería, pero el «hambre de sabor» causa depresión en refugios. Un bote de sal, pimienta o pimentón pesa poco y cambia la moral de la tropa.
- Abrelatas de acero industrial: He visto familias con 500 latas y un abrelatas de plástico que se rompe al tercer día. Compra uno que parezca una pieza de artillería.
¿Qué pasa con los alérgenos y las dietas especiales?
Si tu hijo es celíaco o tiene intolerancia a la lactosa, tu búnker es tu única farmacia. En una situación de emergencia, las cadenas de suministro de alimentos especiales son las primeras en caer. Tu stock debe ser 100% seguro. Yo diseño los estantes de los búnkeres con códigos de colores: rojo para alergias, verde para general. En la oscuridad de una emergencia o con iluminación de baja intensidad (LEDs de emergencia), no quieres equivocarte de lata.
La «Trampa del Arroz»: Por qué no debes confiar solo en los sacos de 20kg
Mucha gente me dice: «Marta, tengo 50 kilos de arroz y 50 de lentejas, estamos cubiertos». Técnicamente, no. Para cocinar un kilo de legumbres secas necesitas una cantidad ingente de agua y, lo que es peor, muchísima energía (gas o electricidad). En un búnker, la energía es el recurso más caro después del oxígeno. Cada minuto que tienes una placa de inducción encendida, estás forzando las baterías del sistema solar híbrido o consumiendo el combustible del generador.
Por eso, en mis proyectos de bunkerfd.com, siempre recomiendo la regla del 60/40: 60% de comida que se puede comer abriendo un envase (latas de calidad, snacks energéticos) y 40% que requiera cocción mínima.
Errores críticos que veo en familias de Madrid y alrededores
- No probar la comida antes: Comprar cajas de raciones de supervivencia y no saber si a tus hijos les gustan. Si llega el día y la escupen, tienes un problema grave.
- Almacenar en envases originales: El cartón atrae humedad y bichos. Todo debe ir en cubos de plástico de grado alimentario con absorbedores de oxígeno.
- Olvidar el confort mental: Chocolate negro, frutos secos, gominolas para los niños. En un entorno de hormigón armado HA-40, un trozo de chocolate es oro puro para la moral.
Seguridad alimentaria y el sistema de ventilación
Un punto que mis clientes suelen pasar por alto es el olor. Si cocinas algo con mucho aroma en un espacio cerrado de 15 metros cuadrados, ese olor se va a quedar ahí días, incluso con el sistema de sobrepresurización NBC activado. Eso puede generar náuseas y malestar. Por eso, la elección de la comida debe ser técnicamente «limpia». Nada de frituras, nada que genere humos densos.
La protección de tu familia no es solo tener paredes de 40cm de espesor que aguanten un impacto directo o un seísmo de grado 8. La protección real es que, mientras el mundo exterior intenta gestionar el caos, tú puedas sentarte en tu mesa técnica, abrir una ración de calidad y saber que tus hijos no van a pasar hambre, ni sed, ni miedo al plato que tienen delante.
Construir un refugio es un paso enorme, pero llenarlo con sentido común y criterio técnico es lo que lo convierte en un hogar seguro cuando las cosas se ponen feas. Mira, que te digan que con cuatro latas basta es mentira. La logística de vida es tan compleja como la armadura de acero corrugado que protege el techo.
Si estás pensando en cómo integrar una despensa de alta seguridad en ese espacio muerto del garaje o bajo el jardín, hay soluciones que no requieren una obra de un año, pero sí una planificación de ingeniería seria. Al final, se trata de dormir tranquilo sabiendo que, pase lo que pase fuera, dentro hay de todo.
¿Te gustaría que analizáramos juntos cuántos días de autonomía real podrías conseguir aprovechando el espacio bajo la escalera o en ese sótano que ahora solo tiene trastos?






